Tú nada más

En lo desconocido siempre estuvo el misterio, en el misterio la intriga de seguir, de vivir, de sentir y, en ello, un mecanismo de protección que se vio afectado, modificado y asombrosamente transformado por esas ganas de continuar, por esa insaciable necesidad de creer que la vida aún tiene algo más que dar que, para amar hay que perdonar, que el fin puede curar y regalar la posibilidad de avanzar y que las respuestas a esas grandes preguntas las posees tú, nada más.


Al carajo la edad, al carajo las expectativas, al carajo lo que pensaran los demás. La quería en su mundo, por siempre y eternamente, a su lado, iluminando su existir, disfrutando de lo que ambos sentían, de la potencia que emanaban al estar juntos, de lo que eran cuando sus miradas se conectaban.

 

 

Tú nada Mas, Ana Coello